Acceso a la titularidad de la tierra
La desigual propiedad de la tierra en América Latina es, tal vez, uno de los mayores obstáculos ambientales que se oponen al logro de la agricultura sostenible. El siglo pasado y la mayor parte del presente siglo XXI han sido testigos de interminables luchas armadas y de intentos fallidos por realizar Reformas Agrarias en la mayor parte de los países del área. Como consecuencia de esta situación son muchos los campesinos y productores agrarios que no tienen acceso a la titularidad del recurso en América Latina.
Asegurar la propiedad de la tierra es, sin duda alguna, sinónimo de compromiso de los productores con el cuidado de los recursos naturales del sistema agropecuario, aunque ello por sí solo no garantiza que las explotaciones agropecuarias se afiliarán al modelo ecológico. En efecto, son muchos los sistemas agropecuarios campesinos del continente que, poseyendo la tierra y el trabajo familiar como principales activos, incluyen la utilización de técnicas RV como la mejor manera para alcanzar rendimientos que les permiten competir con éxito en el mercado.
Por otra parte, en muchos sistemas productivos intensivos en capital y trabajo, en donde las figuras del arrendador capitalista es predominante, puede afirmarse que no existe gran preocupación por la conservación de las tierras porque allí se torna muy importante la competitividad y el afán de lucro a todo precio, en detrimento del manejo equilibrado y armónico de los recursos naturales.
De lo anterior se deriva que, si bien es cierto que la titularidad de la tierra no garantiza la inclusión de prácticas AE en los sistemas agrícolas, también lo es que los campesinos propietarios tendrán mayores posibilidades de adelantar proyectos agroecológicos, siempre y cuando conozcan procesos y tecnologías AE en el marco de condiciones sociales, económicas, culturales y políticas que favorezcan su acceso y aplicación.











