Información al consumidor
Todavía no resulta claro el panorama de información al que tienen acceso los actuales consumidores de productos ecológicos en los países iberoamericanos.
En algunos casos porque, como se indicó anteriormente, la información no llega hasta las clases más desfavorecidas de la población y en otros porque existen muchas denominaciones que tienden a confundir. Un ejemplo clásico es la denominación “Bio” que en Chile puede interpretarse como productos que provienen de la región Bio – Bio o los problemas que causa el que los consumidores no puedan distinguir claramente entre alimentos hidropónicos, funcionales, ecológicos o incluso… ¡alimentos transgénicos!, en especial los denominados “larga vida”.
Por lo tanto, se deben promover campañas de información a los consumidores basadas en informaciones contrastadas sobre la calidad de los alimentos. Las campañas deberían tener carácter genérico, es decir, ser abordadas desde la alimentación ecológica en su conjunto. La promoción debería estar presente en el mayor número de medios de comunicación, especialmente, los de mayor incidencia en la población. La televisión debe ser uno de los focos principales. En las
campañas se deben destacar los beneficios de la producción ecológica en las cuestiones medioambientales, ecosistémicas, sociales, económicas, culturales y de salud humana.
Se debería poner especial atención sobre la no utilización de plaguicidas ni de organismos genéticamente modificados, al ser dos parámetros de especial interés para los consumidores.
Por otra parte, las campañas genéricas de información deben estar relacionadas con otros de los principios que mueven a la agricultura ecológica: el consumo responsable y el comercio justo. Aportar datos sobre las consecuencias medioambientales, sociales, económicas y culturales de nuestros actos de consumo es la mejor herramienta para promover la conciencia ciudadana hacia un mundo más sostenible.











