Mejora de garantías económicas

Mejora de garantías económicas
El mercado es el principal regulador de la oferta y demanda de bienes agrícolas, incluyendo los de origen ecológico. Hasta el momento y con las debidas excepciones de los mercados internacionales que exigen certificación, los mercados ecológicos nacionales afrontan diversos problemas tanto de organización de la oferta como de estructuración de demandas efectivas.
Estas últimas se han originado alrededor de las clases económicas más altas de la población, con cierta exclusión de los más pobres que difícilmente pueden adquirir los productos ecológicos, por lo general más caros. Además, se requiere algún grado de educación personal para aceptar la presentación no cosmética de los productos ecológicos, que difícilmente compiten con los nuevos productos transgénicos o convencionales (iguales colores, presentaciones, tamaños y calidades superficiales). Además se necesita diferenciar claramente entre productos orgánicos, ecológicos y otras denominaciones que confunden al consumidor (alimentos hidropónicos, funcionales,…).
La oferta de alimentos ecológicos está desorganizada debido a que los agricultores ecológicos no representan hasta el momento porcentajes significativos dentro de la cantidad total de agricultores de cada país, no están asociados en agrupaciones de productores o federaciones y no poseen canales propios de distribución. En algunos países la entrega domiciliaria es la norma.
Un apoyo decidido por parte de la Administración en la promoción y difusión de las virtudes de este tipo de agricultura influirá favorablemente en la demanda de estos productos, pero ciertas medidas como la adopción de una alimentación sin contenido de residuos fitosanitarios en establecimientos públicos como guarderías, comedores escolares, hospitales o asilos, pueden asegurar una demanda
continuada para los productores ecológicos que contribuirán a estabilizar y popularizar los precios.
También medidas de apoyo económico vía subvenciones directas o indirectas, darán un reconocimiento a los bienes sociales (sobre todo de salud y ambientales) que produce este tipo de agricultura.