Participación en investigación
En los sistemas agrarios ecológicos se requiere el desarrollo de investigaciones que permitan afrontar las necesidades y los retos de la AE de acuerdo a sus planteamientos propios. Se requiere un enfoque desde una perspectiva holística, que de forma genérica define la Agroecología, en la que la participación de los agricultores fortalece la investigación. Esto es lo que en algunos lugares se viene llamando “investigación participativa” y de la que existen algunos ejemplos muy exitosos.
El papel de los agricultores ecológicos no se reduce, en este enfoque, al de espectadores silenciosos, depositarios de conocimientos que les vienen de afuera, desde los extensionistas agrarios. Al contrario, los productores de AE son, sin duda alguna, protagonistas de la creación de conocimientos que nacen en el predio agrícola y se transmiten hasta el consumidor final.
En este papel deben relacionarse con los medios académicos (universidades e institutos de investigación), para sugerir y demandar que complementen y verifiquen su experiencia o indaguen, dentro de un marco agroecológico, los fallos que pudiera haber en el agrosistema. Un magnífico método es la creación de fincas colaboradoras, donde el propio campesino realiza la experimentación y el científico se adapta a las condiciones de los agricultores y vive la realidad que ellos tienen.
Esta participación que es de doble vía con los profesionales universitarios, requiere reconocimiento especial por parte de las agencias estatales de cofinanciación de proyectos y aperturas de los centros universitarios, no siempre fáciles de conseguir debido a la relativa inmovilidad de la administración de la ciencia en los países latinoamericanos, que aún no reconoce el verdadero valor de los intercambios de conocimientos ni del diálogo de saberes.











