Reducción de costos de Certificación

Reducción de costos de Certificación
Más allá del debate generado alrededor de la conveniencia u obligatoriedad de la certificación para acceder a mercados ecológicos, en donde algunos críticos manifiestan su desacuerdo con estos procedimientos porque los consideran excluyentes, poco democráticos y alejados de la filosofía central de la AE, es un hecho que los mercados internacionales exigen, para tranquilidad de los consumidores, que los productos obtenidos con procedimientos de AE tengan una certificación especial, dada por organismos competentes y autorizados oficialmente.
Para muchos pequeños agricultores la primera limitación a la producción ecológica es, precisamente, el alto costo de la certificación. Establecer sistemas de control comunitarios y participativos que permitan reducir de forma importante los costos de certificación, puede ser una opción interesante que se ha experimentado en comunidades campesinas. Es deseable que no superen en ningún caso el 2% de los ingresos de una finca.
Tales reducciones de precios, además de otras ventajas socioeconómicas, pueden lograrse si se incorporaran al mismo proceso certificador entidades autónomas e independientes como las universidades públicas y privadas de los países Iberoamericanos. Aunque existen personas que creen que esa no es la función de la universidad, lo cierto es que la labor universitaria no tiene sentido si no se realiza apoyada en el trípode docencia – investigación – extensión.
Y es precisamente en esta función de diálogo entre la universidad y la sociedad en donde aquella puede incorporarse a los procesos de certificación, porque lo haría, en primer lugar, con un enfoque despojado del ánimo de lucro que persiguen otras entidades y, en segundo lugar, con todas las pretensiones de apoyar procesos de aprendizaje, docencia e investigación nacidos del contacto directo con los agricultores y de la interpretación real de sus necesidades.